Articulo «Dos reformas en París que abren la cocina al salón sin perder el ‘chic’ francés»
España
Dos reformas en París que abren la cocina al salón sin perder el ‘chic’ francés
Dos pisos parisinos, dos barrios icónicos y una misma idea: abrir la cocina al salón-comedor para ganar luz, amplitud y vida sin renunciar a molduras, chimenea y ese ‘je ne sais quoi’ de la Ciudad de la Luz.
PRIMER PROYECTO: Una zona de día de más de 32 m² para vivirla
En este piso parisino, la reforma apuesta por una zona social generosa (salón–comedor–cocina) pensada para el día a día: recibir, cocinar, estudiar o improvisar una cena sin cambiar de habitación. La sensación de amplitud no viene solo de abrir, sino de ordenar visualmente cada función para que el conjunto se lea como un único espacio sereno y coherente. Es un proyecto de Catalina Castro Blanchet.
«Entre techos altos, chimeneas restauradas y una nueva cocina abierta, este piso parisino encuentra el equilibrio entre tradición y modernidad», explican los responsables del proyecto.
El gesto clave: trasladar la cocina al salón
Aquí la decisión estructural lo cambia todo: la cocina original se mueve y se integra en la estancia principal para crear una gran zona común y, de paso, liberar metros para sumar un dormitorio. Es una estrategia muy parisina: redistribuir sin perder el alma del piso, haciendo que la planta trabaje a favor de la vida familiar.
Tradición que se queda: molduras, chimenea y madera recuperada
«El proyecto partía de un objetivo claro: optimizar el espacio sin perder el alma del lugar», recuerdan los responsables del proyecto. Pero no se pierde la esencia francesa, que se sostiene en los detalles: molduras, chimenea en la zona del salón y suelos de madera recuperados. En lugar de competir con ellos, la reforma los pone en valor para que el espacio siga teniendo esa elegancia clásica que tanto asociamos a los interiores haussmannianos.
Frentes blancos y ausencia de tiradores en la cocina
Con un comedor que hace de nexo de unión entre salón y cocina, esta se organiza en línea con muebles adosados a la pared. Para este proyecto se eligen frentes en laminado blanco, líneas limpias y ausencia de tiradores visibles, todo de la firma CUBRO, de manera que el mobiliario se funda con la arquitectura y no robe protagonismo al estar.
Contrastes bien medidos
El diseño de la cocina se resolvió con líneas limpias, sin tiradores visibles y con mobiliario a medida que aprovecha al máximo cada rincón. Se combinan módulos con puertas y cajones con otros abiertos a modo de estantes, revestido en acabado madera. Todo de CUBRO.



